Ser una tienda de videojuegos en un entorno como el actual


La dictadura de las distribuidoras. El análisis desde dentro de cómo la presión de las grandes distribuidoras y su interés por controlar bien el mercado van a acabar con las pequeñas tiendas justo cuando el salto a lo puramente digital aún está por darse del todo. Aprovechad y sacad fotos de los sitios donde compráis, porque en dos/tres años podríamos tener problemas para encontrar muchos. 

Kokoshca: Children of...


Hace mucho, Rhino organizó otra recopilación garagera para explorar el mundo del garage después de que el garage ya no existiera (es decir, en los 80) y la llamó Children of Nuggets. Aquí en España, donde necesitamos una Rhino urgentemente, una discográfica dedicada a mirar al pasado con ganas de recuperar lo perdido más que de exprimir lo de siempre, el concepto nugget nos ajusta mal: el pollo nos lo hacía mamá y las hamburguesas se llamaron, durante mucho tiempo, filetes rusos.

Sin embargo, Kokoscha, navarros como la mejor menestra o los únicos espárragos que merecen la pena (ojo, que en Mendavia y Lododsa ya dan chilenos por liebre), y pamplonicas como la Ciudadela, la lluvia (sí, la lluvia no se inventó en Pamplona, pero pertenece a ella, como el Opus) o la Carpa  son bastante nuggets. En La Fuerza, su segundo disco, refinan su crudeza y con esto no quiero decir que la apacigüen: aplico aquí "refinar" como perfeccionamiento; lo crudo, más crudo; lo psicodélico, más psicodélico; las letras, mejores.

Si el primer disco era demasiado todo (demasiadas canciones, demasiadas etapas), el segundo es un bloque contundente donde a la imperfección se le llama calamitas navarrensis y donde los profesores nos piden el justificante por faltar el día en que mami murió. Kokoscha son una Velvet de colegio concertado, de RRV sin ser vasco ni ser radical ni ser rock, de los 80s irritantes, de un teenage angst que acabará siendo vejez-con-vinos por Lo Viejo. Unos miembros de K Records si Calvin Johnson tuviese casa en Calderería.  

Birra y Perdiz ya tienen joyita para 2010 y nuevo disco para justificar su olfato talibán y el castigo de la vara del indie. 

(Don't Tell Me to) Do The Maths

 

"Sabedores de que, por percepción, una nota con un número entero causa mejor impresión, ellos (Pitchfork) tienden a subir la puntuación (de 5'9, 6'9 y 7'9 a 6, 7 y 8, respectivamente) para ofrecer reseñas más positivas."

Divertido estudio matématico sobre las puntuaciones en P4K.

"If you release a great record, make sure you don’t get reviewed on
the same day as another great record. I don’t have an individual
statistic for this, but I often saw high scoring albums (8.2-8.5) not
get a BNM because another even better (or same ranking, just more
hyped) album was reviewed the same day."

El himno festivalero del año...

Probablemente ya lo dijimos con el anterior disco. Ahora lo repetimos: los valencianos han hecho el mejor álbum de su carrera. Y seguramente el próximo será aún más valorado; ya lo verás. Es lo que ocurre con esta banda en continuo crecimiento a la que el término indie le quedó pequeño hace tiempo. Tan aficionados a los mensajes generacionales, el grupo vuelve a conseguirlo con historias de derrotas sentimentales de las que es más difícil levantarse cuando ya se camina hacia los 40. Febrero debería ser el himno festivalero de este año; La noche se vuelve a encender es tan bella que ahuyenta las tormentas; Algo nos pasa es sinuosa e intrigante. Se han quedado a un paso de las cinco estrellas.

...Según Carlos Marcos AKA "poderoso lobby indie":

El de 2008 fue este: